Cuidado mutuo: cuando el barrio cría y protege
En la plaza, la vigilancia es afecto que no asfixia: ojos atentos siguen pelotas fugaces mientras algún abuelo comenta con humor las hazañas del día. Pequeñas redes se activan ante un raspón o una discusión. Las normas surgen de la convivencia, se explican con paciencia y se sostienen con ejemplo.